En memoria de José Antonio Álvarez, nuestro congregante número 1.554

En memoria de José Antonio Álvarez, nuestro congregante número 1.554

Jesús María López Sotillo, Archivero de la Congregación

El pasado día 1 de octubre nos despertamos con la triste noticia del fallecimiento de Don José Antonio García Sánchez, obispo auxiliar de Madrid desde hacía poco más de un año.

En nuestra página web, como todavía hoy puede verse, inmediatamente nos hicimos eco de dicho fallecimiento, poniendo la nota necrológica que hizo pública el propio Arzobispado. Ahora volvemos a hablar de José Antonio para introducir en el relato de su vida un aspecto que la nota del Arzobispado no recoge, el referente a la historia de su ingreso y de su paso por nuestra Congregación.

José Antonio nació en Madrid el 3 de agosto de 1975. Y fue bautizado el 28 septiembre de ese mismo año en la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Pueblo Nuevo y Ciudad Lineal, situada en la calle Arturo Soria, 5. Siendo madrileño cumplía desde entonces uno de los tres requisitos para ser admitido en el futuro como miembro de la Congregación de San Pedro Apóstol de Presbítero Seculares Naturales de Madrid. No lo era de antigua raigambre, sino de primera generación. Tanto sus padres como sus abuelos eran de pueblos salmantinos. Su padre y sus abuelos paternos habían nacido en Los Santos. Su madre y su abuela materna en Buenavista. Y su abuelo materno en Encinas.

Recibió el sacramento de la Confirmación el día 18 de mayo de 1991 en la misma parroquia en la que había nacido. Tenía entonces quince años, estaba terminando la EGB. Y pronto comenzaría los estudios de BUP y COU. Al terminarlos, en el curso 1995/1996, ingresó en el Seminario Conciliar de Madrid. Empezaba a recorrer las etapas del camino hacia su ordenación sacerdotal, entre las que se incluye la formación teológica. La recibió en el Centro de Estudios San Dámaso (actual Universidad Eclesiástica San Dámaso), donde obtuvo el título de bachiller en Teología al terminar el curso 1998/1999. Fue ordenado diácono el 14 de diciembre de 1999 por el cardenal don Antonio María Rouco Varela. Y, concluida la etapa de pastoral, el mismo arzobispo le ordenó sacerdote el 18 de junio del año 2000. Desde ese momento cumplía ya el segundo requisito para ser miembro de nuestra Congregación: ya era sacerdote secular.

La primera tarea que le encomendó el arzobispo fue la de vicario parroquial de la parroquia Virgen de la Fuensanta de Madrid. Y, apenas incorporado a su puesto, cumpliendo ya el tercero y último de los requisitos, tener un destino pastoral en la archidiócesis, presentó su solicitud de ingreso en nuestra Congregación. Lleva fecha de 3 de julio del año 2000. No había transcurrido ni siquiera un mes de su ordenación. En el apartado 4 de la misma leemos:

El 9 de octubre de ese mismo año don Enrique Contreras Abad, secretario por entonces de la
Congregación, le hizo llegar la siguiente nota:

Su admisión no se produjo todo lo rápido que posiblemente a él le hubiera gustado, ya que la Junta General aprobó su ingreso casi dos años más tarde. Fue en la reunión que se celebró el 29 de junio de 2002, presidida por el propio Enrique Contreras Abad, que desde el año 2001 era Capellán Mayor. Unos meses después, en la Junta General del 7 de diciembre de ese mismo año, hizo el juramento requerido para oficializar su ingreso. Y, a partir de ese día, figura con el número 1.554 en la lista general de entrada de congregantes.

Por entonces, entre 2000 y 2002, ya había sido Capellán de la Escuela de Arquitectura de la Universidad
Politécnica de Madrid
. Y desde el curso 2001/2002 era formador del Seminario Menor de Madrid, cargo
que ocupó hasta 2005.

A partir de su ingreso en la Congregación su presencia era habitual en las Juntas Generales de la misma y solía intervenir en ellas. Esto fue probablemente lo que indujo a Manuel González López-Corps, elegido Capellán Mayor en la Junta General del 27 de junio de 2014, a nombrarle vocal de la Junta de Gobierno. Anunció su propósito el día 19 de noviembre en la primera Junta de Gobierno que presidió. José Antonio aceptó la proposición. Y su nombre ya aparece entre los asistentes a la Junta de Gobierno del día 5 de diciembre de ese año.

Llegado el momento de proceder a la renovación del cargo de Consiliario 2º, en la Junta General del 29 de junio de 2016 José Antonio, en tercera votación, fue elegido para ocupar dicho cargo. Por entonces su trayectoria pastoral ya empezaba a ser larga y variada, pues le fue siendo encomendado el desempeño de diversos cargos eclesiales. Y aún había tenido tiempo de proseguir sus estudios.

Durante los años en que fue consiliario de la Junta de Gobierno sus miembros hubieron de afrontar la resolución de diversos problemas y trataron de llevar a cabo con desigual éxito diferentes iniciativas. José
Antonio participo con interés en los debates que tuvieron lugar en torno a todo ello en numerosas e importantes reuniones de la Junta. Me limito a proporcionar una relación de esos problemas y de esas iniciativas.

Se abordó en varias juntas el problema de la escasa asistencia de congregantes a los actos convocados por la Congregación, entre ellos, especialmente, a las juntas generales. Se habló, también, de cómo organizarnos para prestar ayuda a los sacerdotes de los que tuviéramos noticia que estaban necesitados. Se propuso varias veces la conveniencia de elaborar un documento dirigido a los sacerdotes mayores en el que se sugiriera la posibilidad de que en sus testamentos o últimas voluntades dejaran parte de sus bienes a la Iglesia en general o a la Congregación en concreto, dando orientaciones sobre cómo hacerlo. Hubo de organizarse un consulta general y personalizada a todos los congregantes, en cumplimiento de la normativa gubernamental al respecto, a fin de solicitar su autorización para que la Congregación recabara, conservara e hiciera uso de sus datos personales. A petición de la Delegación Episcopal para las Causas de los Santos, hubimos de buscar y entregar la información de la que disponemos en nuestro archivo sobre congregantes que fueron ejecutados durante los años que duró la Guerra Civil. Querían conocer y estudiar los distintos casos, por si algunos de los ejecutados podían ser incluidos en la nueva Causa de los mártires que iba a abrir la Delegación.

En estos años también se produjeron cambios en la Secretaría y en la Administración de la Congregación. David Benítez Alonso cesó como secretario general en 2014, siendo sustituido por Juan Jesús Moñivas Berlanas. En la Junta general del 7 de diciembre de 2016, a propuesta del Capellán Mayor, Manuel González López-Corps, se acordó recuperar el oficio de Archivero, separado del de Secretario, y se encomendó a Jesús María López Sotillo que fuera él quien lo desempeñara. El año 2017 Jesús Vidal Chamorro, tras ser nombrado obispo auxiliar de Madrid, cesó como administrador general, siendo sustituido por Ángel Luis Caballero Calderón. Y en octubre de 2018 la Junta de Gobierno hubo de ver cómo resolvía el inesperado cese en el ejercicio de sus actividades del Capellán Mayor a mitad de su mandato. Se acordó que asumiera el cargo de modo provisional el Consiliario 1º, Gregorio Roldán Collado.

Junto a estos asuntos de régimen interno, también la Junta de Gobierno, durante el tiempo que José Antonio fue Consiliario 2º, hubo de afrontar otros de distinta naturaleza. Me limito a enumerarlos:

  • La gestión de los diversos e importantes problemas que ha generado en estos años la relación con las tres instituciones con las que la Congregación tiene firmados convenios: El Arzobispado de Madrid, que dirige la Residencia sacerdotal San Pedro Apóstol, propiedad de la Congregación, y, dentro del arzobispado, la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, cuyas actividades se desarrollan en gran parte en dependencias de la Congregación, entre ellas el templo parroquial. Y el holding Hospitales Madrid, que, a cambio del pago de un alquiler, gestiona el Hospital San Pedro Apóstol, propiedad, también, de la Congregación.
  • La gestión de los problemas relativos a la organización y al funcionamiento de Serviclero, la tienda de la Congregación en la que se venden libros religiosos y, sobre todo, vestiduras, ornamentos y otros objetos litúrgicos.
  • El diseño, la organización y el desarrollo de los actos conmemorativos en 2019 del IV Centenario de la Congregación, entre los que cabe destacar una Jornada Cultural, la reforma de la Capilla y los preparativos del viaje a Roma de los congregantes, frustrado por la pandemia, para participar en una audiencia con el papa Francisco.

En la Junta General del día 3 de diciembre de 2019, transcurridos los tres años de la elección de José Antonio como Consiliario 2º, se procedió, cumpliendo lo establecido por nuestros Estatutos, a la votación para elegir a los que debían ser Consiliarios 3º y 4º. José Antonio podía optar a ser uno de ellos, y obtuvo votos en las diversas votaciones, pero no alcanzó la mayoría necesaria. Por ello, a partir de esa fecha, dejó de pertenecer a la Junta de Gobierno. Esta circunstancia le eximió de una responsabilidad que por entonces ya no le resultaba fácil ejercer con dedicación plena. El cargo de rector del Seminario Mayor, para el que había sido designado por Don Carlos Osoro en 2018, le ocupaba mucho tiempo, máxime cuando llevaba aparejado, además, el ser miembro nato del Consejo Presbiteral y del Colegio Consultores. A lo que hubo de sumar en 2020 el ser, también, Canónigo de la Catedral de la Almudena.

El 23 de abril de 2024 el Papa Francisco le nombró obispo auxiliar de Madrid, y recibió la consagración episcopal el 6 de julio de 2024. Por entonces era ya cardenal arzobispo de Madrid José Cobo Cano. En uso de sus prerrogativas, unos meses más tarde, el día 12 de febrero de 2025, le nombró Vicario General de Curia.

Al ser nombrado obispo, José Antonio pasó automáticamente a ser miembro honorario de la Congregación, ya que nuestros Estatutos establecen que sólo pueden ser miembros activos de la Congregación sacerdotes seculares de Madrid. Esto no supone que los obispos pierdan su número como congregantes, lo conservan. Y su nombre sigue apareciendo en la lista general que encabeza Jerónimo de Quintana con el número 1.

El 9 de mayo de 2025, siendo ya obispo, en el marco de la fiesta de San Juan de Ávila, celebró con gozo en el Seminario de Madrid, junto con otros veintiocho sacerdotes, sus bodas de plata sacerdotales. No podía figurarse entonces que jamás llegaría a celebrar no ya las de titanio, como lo hicieron ese día siete sacerdotes, entre ellos Ernesto Álvarez Cadenas, nuestro congregante más antiguo, desde 1960, con el número 1.443, sino ni siquiera las de oro, que celebraron dieciséis sacerdotes.

Que descase en paz.

Nosotros recordamos y agradecemos su paso por la Congregación.

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